La base

Todo lo que necesitas, nada que no necesitas

Todo esto viene desde el primer día, sin activar un solo módulo ni pagar un peso extra. Cada cosa está aquí porque resuelve algo que hoy te quita tiempo.

01

Sabes cómo viene el día en diez segundos

Abres Harbour y ahí está todo: cuántas citas tienes, quién falta por confirmar, quién no llegó y cuánto llevas cobrado. Es la primera pantalla de la mañana y la última antes de cerrar.

Sin gráficas de colores que nadie mira dos veces.

02

La agenda se cuida sola

Nadie ocupa un horario que ya tiene dueño. El que aparta y no paga lo suelta a los pocos minutos, así que tu día no se llena de lugares que nunca se van a usar.

Y si alguien pregunta qué pasó con una cita, ahí está su historia completa.

03

Reconoces a tu clientela

Cada cliente con su historial, su teléfono y esas notas que solo tú sabes. Ves quién vuelve seguido y quién lleva meses sin aparecer, para saber a quién vale la pena buscar.

Cuentan las visitas que de verdad ocurrieron, no las que están agendadas.

04

Tus horarios, tus reglas

Cada servicio con su duración, su precio y quién lo hace. Si un trabajador entra más tarde, sus horas se ajustan a las tuyas y no al revés, así que nunca se ofrece un horario en el que estás cerrado.

Y si trabajas solo, nadie le pregunta al cliente «¿con quién?».

05

Cobras antes de que lleguen

El anticipo con tarjeta entra directo a tu cuenta de banco. Quien paga por adelantado, llega. Y quien no llega, al menos ya dejó algo por el lugar que apartó.

En pesos cerrados, sin centavos raros, y sin cobrarle de más al cliente por usar tarjeta.

06

Cada quien ve lo suyo

Tú ves todo. Quien atiende ve sus citas. A recepción le das el cobro sin abrirle tus reportes ni tus cuentas. Puedes irte del negocio sin que nadie se entere de cuánto ganas.

Delegar deja de significar entregar las llaves.

¿Y qué se le puede sumar a esto?

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